AnaRosaSanfeliu

Opiniones personales publicadas y otros pensamientos

Pasados de frenada

La verdad es que a mi siempre me ha sorprendido que una institución que es un  pilar de nuestra sociedad, como es la Justicia, vaya siempre un paso por detrás de los avances sociales. Siempre he pensado que, cuando la realidad se empecina en mostrarnos algunos casos que suceden en el día a día, como era el matrimonio homosexual, el aborto o los delitos informáticos, las leyes solo tuvieran un gran paraguas regulador, pero estuviesen poco desarrolladas.

servicios calidad           Ante esta tesitura, compré la explicación que una persona bien versada en leyes e historia me relató. “No se puede legislar con el corazón, sino con la cabeza y la razón. Muchas veces, el impetú del primer momento ante un suceso nos hace tomar decisiones precipitadas que luego pueden suponer un lastre para la sociedad y gravisimos errores que no se podrán enmedar”. Y es cierto, algunos atentados o sucesos graves, con el tiempo, desembocan en explicaciones e investigaciones que nada tienen que ver con los análisis iniciales.

Pues esa discordancia es la que, en estos momentos, me da la sensación de que estamos sufriendo con el caso de la política, la pérdida de confianza en los políticos y la corrupción pública. Los casos descubiertos son tan escandalosos y tan denigrantes para la sociedad, que la marabunta social, instigada por algunos cuantos que han chillado mucho, han exigido líneas rojas o regulaciones al respecto que, al final, nos van a perjudicar a los propios ciudadanos.

calidad precio            Ya lo reflexioné en un artículo anterior: el sueldo de los políticos que dirigen las instituciones no debe ser una birria, ni ridículo. Haciendo esa reducción brutal de las remuneraciones lo único que conseguimos es que al frente de las instituciones hayan profesionales mediocres o que su vida no se sustente de la eficacia de su trabajo. En el sector privado, los mejores profesionales son los que acaban cobrando más. Se cobra en función de la valía. Al final, al que “lo vale” le sale más a cuenta dedicarse a su profesión privada que exponerse al escarnio público y encima perder dinero.

Pero además, con tanta corrupción en eres, subvenciones y subcontratas, ahora se ha regulado una ley de contrataciones que sólo prima el precio. Es decir, para nada sirve ya la calidad. Con lo cual, cualquier servicio público será muy barato para el contribuyente, pero puede ser pésimo para su vida. Lamentable realmente. Un buen servicio cuesta dinero y no se puede pagar por debajo de precio real. Eso los cerámicos lo conocen bien con el dumping, pero al final es lo que vamos a vivir con unos servicios públicos de tercera.

En definitiva, que, como siempre, esta sociedad cuando quiere arreglar algo lo hace en caliente y se pasa de frenada perjudicando al final a sus propios ciudadanos.

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Esta entrada fue publicada el 24 abril, 2015 por en Hablar por no callar.

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