AnaRosaSanfeliu

Opiniones personales publicadas y otros pensamientos

Sí, mister

En la era del fútbol, la sociedad vive en parte guiada por los instintos ancestrales del pan y toros. Sin embargo, muchas veces es bueno observar el Circo para aprender de la experiencia y adaptarlo a nuestras vidas cotidianas. Porque al final, las personas somos personas, y la forma de conducirnos o actuar no difiere demasiado de nuestro ámbito del ocio, al ámbito profesional o político.

Esta misma semana hemos vivido uno de los derbis más competitivos de nuestro balompié. Si históricamente el Real Madrid y el Atlético de Madrid habían sido rivales incombustibles, ahora, con la fortaleza que los rojiblancos imprimen en el campo, como se ha demostrado en las últimas temporadas, la batalla está servida.

relevo            Sin embargo,  en la actualidad, el nivel de los jugadores en los grandes equipos es tan alto, que su fortaleza y liderazgo se encuentra más en sus entrenadores que en el banquillo. Messi, Ronaldo o Arda Turan pueden ser magníficos en el juego, pero sin el resto de sus compañeros y sin un buen entrenador que sepa gestionar el equipo, dentro y fuera del campo, su papel será tanto como el de aquel chiste de los futbolistas y las figuritas del Belén.

Ancelotti, Simeone o en su día Pep Guardiola, son ejemplos vivos del éxito que representa tener un buen líder. Algunos en este saco podrían poner a Mourinho, pero para mi, realmente, aparte de gilipollas, solo se le puede destacar el liderazgo por el temor, que para nada hace resaltar a un buen cabecilla.

relevo 2     El gran mister es el que sin hacer grandes alardeos sabe gestionar el equipo y hacerlo trabajar como un engranaje de precisión relojera. Es el que imprime sensatez y razón donde, habitualmente se desbordan los sentimientos primarios y las pasiones. Es quien sabe reconocer el buen momento de un jugador y elevarlo para sacar el máximo de él. Pero que, con la misma calma y seriedad, cuando ya ha pasado su tiempo, o sus cualidades han descendido, sabe cambiarlo sin dañar, ni a la persona, ni al equipo.

El fútbol, como todo en esta vida, menos el saber, necesita de relevos generacionales. La “roja” no tiene nombres propios, aunque nadie olvidaremos el gol de Inhiesta. Porque tampoco olvidaremos ni al Buitre, ni a Maradona, ni a la Saeta rubia y todos tuvieron su momento, y fueron buenos jugadores que, puntualmente siguen dejando año a año, el paso a los nuevos nombres que se imprimen en las camisetas deportivas.

Ahora bien, en esta vida es más difícil bajar que subir. Los montañeros bien lo saben. Siempre es más seguro el ascenso, porque dejar a tiempo la carrera, es un privilegio personal que pocos saben ver, aceptar y gestionar personalmente.

Por eso en el descarte, también es importante la figura del Mister. El hombre que, con serenidad, paciencia y un poco de gestión del alma humana, sepa guiar la transición de aquellos jugadores que han de dejar el banquillo en primera para buscar en la hinchada, en el equipo técnico o simplemente en el corazón, su lugar para defender los colores.

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Esta entrada fue publicada el 17 abril, 2015 por en Hablar por no callar.

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