AnaRosaSanfeliu

Opiniones personales publicadas y otros pensamientos

Feliz ignorancia

ojoAndamos desde hace semanas a vueltas con el futuro de un señor llamado Snowden, al que solo conocemos de foto y que sabemos que, al más puro estilo de Tom Hanks en La Terminal, vive nómada en un aeropuerto ruso. El hombre está en un limbo burocrático y judicial que le obliga, supongo, a comer todos los días los horrorosos sandwiches aeroportuarios, aunque él debe pensar que, mejor eso que Guantanamo.

Todo porque al chico no se le ocurrió otra cosa que filtrar papeles y secretos del gobierno americano. Secretos de esos que salen en las películas basadas en novelas de Le Carré y que, aquí esta sociedad hipócrita que mira para otro lado hasta que le conviene, creía que no existían.

el topo

Y es que esto de la comodidad de la sociedad del bienestar nos ha vuelto a todos un poco gilipollas. Queremos que se nos proteja hasta el extremo. Que se sepa que hace cada uno para que cuando se produzca un hecho que nos incumba de manera directa, poder buscar al culpable. Pero ¡ah, tate!, cuando los examinados con lupa y controlados en los correos somos nosotros, entonces, ya no nos hace ninguna gracia.

Ahora los filtradores como Snowden o Manning, se nos venden como mártires, cuando en realidad son traidores al compromiso que adquirieron con su trabajo, mientras por otro lado, andamos convirtiendo en Judas al conductor del Alvia siniestrado en Santiago por sus conversaciones telefónicas o crucificando a Rajoy por unos sms. Con éstos últimos, las filtraciones son el abono de juicios mediáticos que poco dejan de margen a que la justicia actúe, investigue y haga su trabajo. ¿Para qué, si ya nos parecen culpables?

Igual sucede cuando se produce un atentado como el de la maratón de Boston, el metro de Londres o nuestro propio 11M. En esos momentos de extrema sensibilidad y muerte a flor de piel, queremos venganza. Queremos sangre. Queremos culpables y nos preguntamos constantemente ¿cómo los servicios secretos no tenían identificados y controlados a esos criminales?

maraton

Para lo que nos conviene queremos control, vigilancia, transparencia y que todo sea cristalino. Pero cuando resulta que para que eso sea así de diáfano, el precio a pagar es nuestra propia intimidad, entonces, la cosa cambia. Entonces nos sale el cántico de la hipocresía. Mejor ojos que no ven. Mejor no saber que el Estado, a quien le exigimos esa seguridad férrea, para ponerla en práctica debe utilizar métodos invasivos de la intimidad.

cables candado

Demasiada hipocresía. Demasiados prejuicios. Hemos de empezar a ser un poco más consecuentes o, al menos ser conscientes de que en demasiadas ocasiones, nuestros deseos se vuelven contra nosotros. Si queremos control, no vendamos ignorancia.

 

Un comentario el “Feliz ignorancia

  1. Despacho Abogados Madrid
    26 noviembre, 2013

    Snowden es un traidor, estoy de acuerdo enque en los medios se nos presenta como una victima y no como lo que realmente es, un filtrador. Tenemos que ver más allá y no comprar todo lo que nos venden los medios de comunicación.

Dame tu opinión

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 2 agosto, 2013 por en Hablar por no callar y etiquetada con , , , .

Mis tweets

A %d blogueros les gusta esto: