AnaRosaSanfeliu

Opiniones personales publicadas y otros pensamientos

Naranjas y berzas

Esto de la crisis hace que cada vez hayan más iluminados por metro cuadrado. Por eso, cada x tiempo, y siempre desde los territorios nacionalistas, surge algún politiquillo de tres al cuarto que, sin pensar en más allá de lo que tiene ante sus narices, acaba abogando por un ultraproteccionismo sobre los productos patrios de sus creencias.

 

           En esta ocasión, el desafortunado portavoz del ombliguismo consumista ha llegado desde Euskadi y de la mano de Bildu. A bombo y platillo, como en posesión de la verdad absoluta de la solución a la crisis, un concejal de San Sebastian ha dicho que los vascos deben consumir productos vascos. Que si todos los vascos compraran productos vascos, en cuatro ratos se acababa la crisis.

Proclamaba el susodicho que esta práctica es la denominada soberanía alimentaria y ponía al alcalde de Marinaleda y sus ataques al Mercadona como ejemplo de cómo el pueblo debe tomar los alimentos cuando los necesita.

Lo de mezclar churras con merinas, este buen hombre lo tiene a la orden del día. Sobre todo porque el término soberanía alimentaria surgió en el seno de la FAO año 96 y fue para establecer que los países del tercer mundo promovieran una agricultura de productos que permitiera alimentar a sus ciudadanos, antes que determinar las plantaciones en función de las necesidades de productos que los países ricos les compraban como en una despensa.

Segundo, porque lo de Sánchez Gordillo, no es una oda a la libertad de los oprimidos que no tienen qué comer, sino que es un verdadero ataque contra el estado de derecho en el que vivimos y que nos permite, no sólo tener paz, sino también tener una propiedad privada. Porque no nos engañemos, a este hombre solo le parece bien el asalto por las buenas ,si es en casa de otro.

            Desde luego, a este nuevo friki de la política, hay que recordarle que si la economía española mantiene el tipo es gracias a la exportaciones. Que si nosotros dejamos de consumir productos externos, también otros dejarán de comprar los nuestros. Con lo cual, nuestra balanza comercial haría caput. Y eso pasaría hacia el exterior si hablamos de un entorno mundial y entre comunidades autónomas, si hablamos de España. Porque ya les digo yo que ni por casualidad me como yo un espárrago vasco.

Ahora bien, lo más divertido es pensar que los vascos solo coman de lo que producen, con lo cual lo más cercano al zumo de naranja, sería berzas exprimidas con azafrán. Y cuando digo berza me refiero a la verdura y no a nadie en concreto.

 

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Esta entrada fue publicada en 31 agosto, 2012 por en Hablar por no callar y etiquetada con , , , .

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