AnaRosaSanfeliu

Opiniones personales publicadas y otros pensamientos

Fuego

Casi como el cuento de Pedro y el Lobo, la gente de los pueblos lleva años diciendo que el monte está perdido, que nadie se ocupa de él y que es un polvorín al que solo le faltaba la ignorancia de algunos imprudentes o la maldad de algún pirómano.

Lo cierto es que este verano estamos teniendo que presenciar demasiados incendios que devoran literalmente nuestro paisaje, nuestra riqueza y nuestro pulmón.

Ya se miden por miles y miles las hectáreas que se han quemado y ya se cuentan por los dedos de una mano, las décadas que tendrán que pasar para que a nuestra vejez volvamos a ver la frondosidad en muchos montes y pueblos.

Ante este apocalíptico futuro de nuestro ecosistema, tenemos enfrente pocas reacciones que de verdad afronten el problema y demasiados hipócritas que se las dan de conocedores.

Son los ecologistas de salón. Esos que quieren vivir con las comodidades de la ciudad y que los fines de semana que les apetezca algo rural, en los pueblos los esperen como la abuela de la fabada, cocinando a la lumbre y sin agua corriente. Esos pretenden que en el pueblo, en lugar de pensar en su prosperidad y la de sus hijos y familias, los pueblerinos se dediquen a labores deficitarias y sacrificadas como limpiar el monte, tal vez por amor al arte. O lo que es mejor, que venga papá Estado y lo limpie. Ni saben ni piensan que el monte también tiene dueño, propietario privado con derechos sobre él. Y que si no lo limpia es porque no es rentable. Como esos ecologistas no trabajarían si no les rinde un sueldo. Así que esos, tal vez, en lugar de cantar alabarés mientras brindan al sol, lo que deberían es buscar alternativas económicas que permitan tener el monte limpio y a la gente de los pueblos viviendo con dignidad y no crucificarlo constantemente.

Porque, cada vez que se ha propuesto una transformación agrícola y ellos protestaban, estaban matando los pueblos. Por eso, cada vez que se proponía una mejora en una carretera para que llegara el turismo o salieran los productos artesanos y ellos cortaban la obra, ellos, mataban los pueblos. Por eso, cada vez que se solicitaba un permiso para talar pinos, como se ha hecho toda la vida, y ellos se oponían y lo frenaban, ellos acercaban un poco más al monte a la muerte. Como su crítica constante a la caza, que mantiene la biodiversidad y promueve el cuidado del monte y dinamiza la economía de los pueblos. Pero a ellos, urbanitas de tinte verde no entienden que la naturaleza es vida y es muerte. Así que pocas esperanzas me quedan de que alguna vez entiendan antes de subirse al coche el domingo que la vida sacrificada y dura de un pueblo sigue también el lunes, el martes…

Un comentario el “Fuego

  1. Luis
    8 septiembre, 2012

    Soy uno de esos “ecologistas de salón ” que tanto te repugnan .No trabajo en el monte pero me paso más de 200 días al año metido en los montes de la Cordillera Cantábrica ( intentando estudiar y disfrutar de ese privilegio de fauna y flora que tenemos ).He nacido en una aldea de Asturias y vivo en una zona urbana que tiene a media hora la Cordillera .He visto y vivido en mis propias carnes como los mal llamados jardineros del paisaje talaban , quemaban y destruían año tras año montes con valores medioambientales inimaginables ( patrimonio natural de ” todos ” y no solo de los aprietagatillos y ganaderos ).He visto morir lentamente animales con un tiro wque no les remataban para no joder la valiosa piel .He visto animales muertos en los lazos de acero colocados en los montes que ni te imaginas la agonía por sed que han sufrido .He llorado cuando un cazador desalmado ha dejado huérfanos a varios rayones arrimados a las tetas de su madre muerta .+Nunca he entendido que un animal racional mate por el placer de matar ; ni puedo comprender que acabe con su compañero de caza de la manera más horrenda colgado de un árbol con las patas traseras tocando de puntillas el suelo hasta que por agotamiento , el animal se acaba ahorcando .He visto como se llenaban la costa y las sierras medias de Asturias de especies no autóctonas que desertificaban el suelo y contribuían a facilitar la combustión y propagación del fuego ( pinos y eucaliptos ) perdiendose la biodiversidad que conservaban esos territorios …He visto como desaparecían los herbívoros salvajes de determinados territorios que servían para mantener limpio el sotobosque. He visto como en los pueblos eran cómplices con su silencio de los que quemaban nuestro patrimonio natural .Soy un hipócrita que desea un desarrollo sostenible pero no una explotación salvaje de nuestros recursos .Soy consciente de la dureza de la vida en el campo , pero ojo , hoy los ganaderos no viven como hace 40 años ( suben en todo terreno a ver el ganado por verdaderas carreteras o inmejorables pìstas, son excepcionales los pastores que se quedan en el monte cuidando su ganado )He visto montones de basura en los pueblos contaminando nuestro más preciado recurso : el agua de nuestros ríos .Los humanos no son la única especie que trata de sobrevivir cada día .Una sociedad se juzga no sólo por lo que crea , sino tb por lo que se niega a destruir .Un saludo de un aldeano .

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Esta entrada fue publicada en 3 agosto, 2012 por en Hablar por no callar y etiquetada con , , , .

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