AnaRosaSanfeliu

Opiniones personales publicadas y otros pensamientos

La maldición de Letizia

Cuando en 1992 la reina de Inglaterra anunció que las desventuras que había sufrido su Real familia, le habían hecho pasar un annus horribilis, todos cabeceamos dándole la razón. La selecta realeza británica había caído en desgracia, pero a nosotros ¡plim! porque como nuestro Juan Carlos no había otro.

Este país, puede ser de derechas o izquierdas, pero es, sobre todo monárquico. Y lo es, porque nuestro Rey estuvo a la altura de las circunstancias en el proceso de transición (que no es poco) entre una dictadura y la democracia.

Pero ahora, a nuestro Rey y a toda su real familia, parece que le crecen los enanos. Podía haberse concentrado todo en 2011 y ser el annus horribilis a la española, con el caso Noos como bandera del desprestigio de la corona. Cuando todo un duque consorte de infanta incurre en los mismos y mundanos delitos que cualquier mafiosillo de cine de serie B.

Pero la cosa no ha quedado ahí. A los mangoneos de Urdangarín, ahora se suman las transferencias a las cuentas de la infanta (que había sido exculpada). Eso añadido a las operaciones del Rey, entre ellas una ruptura de cadera en una expedición de caza mayor en Botsuana.  Anédocta que nos ha traído tantos chistes como el autodisparo de Froilan a su pie. Y por si fuera poco, tras muchos años de cuchicheos, pero siempre encubiertas verdades, por fin, es vox populi, los líos de faldas de su majestad. Pero además, con nombres y apellidos: la novia del Rey, Corinna Zu Sayn etc.

Ahora para rematar el gafe, la princesa Letizia se añade a los tormentos Reales con la apertura de la causa por alzamiento de bienes de la tía, la abuela y el padre de la princesa de Asturias. Vamos, que no me extraña que ayer estuviera callada en su visita a Valencia. ¡Cómo para abrir la boca!, sobre todo, teniendo en cuenta que las malas lenguas de las impertinentes y audaces redes sociales, señalan la boda del Don Felipe y Doña Letizia (2003) como el principio del fin de la monarquía. Y los más atrevidos ya llaman a tan atribuladas circunstancias, la maldición de Letizia. 

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Esta entrada fue publicada en 20 julio, 2012 por en Hablar por no callar y etiquetada con , , , , .

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